LARDILLA

Hoy por la mañana, escuché un ruido que parecía de un pájaro que nunca había escuchado. Puse atención, y detrás del ruido de la motocicleta que pasó, el ladrido de los 25 perros del vecindario que le ladraron y la campana del camión de la basura, me dí cuenta que era un sonido extraño y demasiado gutural como para ser de un pájaro. Y aunque ahora escucho trinos de aves que antes no había por estos rumbos y sólo escuchaba en provincia, había luego de esos sonidos otros más macados que me intrigaron y me asomé para ver si lograba ver al emisor. Pasaron unos momentos después de asomarme a mi ventana que da hacia el patio del frente de la casa, cuando percibo una figura oscura deslizándose muy ágilmente hacia el piso por uno de los árboles que me dificultan tremendamente guardar mi coche, que cuando se detenía y hacía el ruido más notorio movía su esponjosa cola con la misma cadencia de su ruido. ¿Qué de extraño tendría ver una ardilla negra bajar por el tronco de un árbol? Pues mucho, si en tu rumbo nunca las habían habido. Resulta que según nos informó la Señora que amablemente nos ayuda en la limpieza de la casa cada 8 días, dicha ardilla había enterrado el martes pasado en una de las macetas de ese patio algo plateado y de seguro hoy lo había venido a buscar, qué será? Será? No lo sé, pero por lo pronto, no quise dejar pasar la visita sin tratar de retratar con mi celular a nuestra furtiva visitante. Y créanme, en 25 años de vivir en este rumbo, ¡¡nunca había habido ardillas!!.. pero como en todo, “siempre hay una primera vez”

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