“Sueño Feliz”

#GOLDENMONDAY_MHE

“Sueño Feliz”

Por:J.Danilo Ovando R.

Hoy por la mañana, muy temprano cuando desperté, recordé el sueño que tuve durante la noche que me hizo muy feliz.

Por alguna razón nos encontrábamos en Italia, no sé en qué ciudad, y habíamos asistido mi esposa y yo a una feria tipo Chapultepec, en la que había un “módulo de la buena suerte”.

Era como todos los módulos o “stands” de juegos de feria, en donde había un tablero rodeado de brillantes luces de colores con tercias de números rotulados y distribuidos de manera simétrica a lo ancho y alto del tablero. El tablero era de papel grueso, como de estraza, y el juego consistía en escoger un número al azar y golpear fuertemente con la punta de los dedos el centro de alguna de las cifras para poder acceder a la casilla correspondiente oculta tras el lienzo de papel, de donde había que sacar un sobre tamaño carta que en su interior traía un tarjetón que asignaba el premio obtenido. ¡Cuánto detalle!

El asunto es que cuando ella golpeó alguno de esos números, al sacar el sobre y abrirlo ¡Oh Sorpresa! La cantidad escrita con elegantes letras doradas era de

€ 9,000 000.00!, el equivalente en números redondos a ¡180 millones de pesos!

¿Te imaginas? Wow!, definitivamente una muy buena cantidad de dinero, aún con la inflación y con el presidente de nuestros vecinos del norte, y que seguramente habrá quienes digan ¿Te emocionas por tan poco…?

Pero bueno, es realmente una sensación de completa alegría, que en mi caso, me llevó a pensar de qué manera podríamos distribuir esa riqueza:

Comencé por separar el Diezmo, aquella cantidad que aprendí que Dios demanda de su gente para que no olvidemos que todo lo recibido proviene de su mano, ¿Tanto? ¡No seas Tonto!… Ciertamente hay algunos que piensan que eso es una locura, pero para nosotros ha sido una preciosa realidad poder confiar en el Señor tanto, que cada vez que recibimos algo de su mano, le entregamos con gratitud nuestros diezmos y nuestras ofrendas voluntarias. Pero bueno, eso es otro asunto.

Luego, contabilizar algunos adeudos para saldarlos en su totalidad; más adelante, separar cantidades iguales para comprarle casas a nuestros hijos, cambiar nuestro auto por uno de modelo más reciente que no tenga problemas con el No Circula, comprar un terreno o local para Manantial Hogar Espiritual, en donde pudiésemos tener reuniones cada día y así poder desarrollar las actividades propias para poder servir de manera continua los ministerios requeridos por nuestra casa espiritual, además, otra cantidad para darle mantenimiento mayor a nuestra casa: cambiar ventanería, poner algunos aplanados que a la fecha resultan urgentes, cambiar algunos pisos, pintura total, o simplemente comprar una nueva y ahorrarnos los problemas de administración de especialistas de herrería, carpintería, plomería, albañilería y pintura que a veces resulta un poco tortuoso.

Y así, un rubro tras otro en una lista imaginaria tan imaginaria como el premio soñado, hasta darme cuenta que luego de todo eso y más, seguía quedando mucho dinero todavía, y claro, para este momento sé que algunos de mis querid@s amig@s ya tendrían sus propias listas de sugerencias para ayudarme a gastarlo en su totalidad.

Pero enmedio de todo ese regocijo, surgió una pregunta en mi interior que considero me fue hecha por el propio Espíritu de Dios que habita en mí:

¿Estás muy feliz? ¿Ahora sí puedes estar tranquilo? ¿De aquí en adelante nada te va a preocupar? ¿Ya tienes la solución para todo?

Y así fue como el Señor tronó mi burbujita y me hizo entender que todavía mi corazón puede ser movido por aquello que es simplemente material, y que las promesas de Dios en su palabra aun no son lo que deberían ser en mi corazón y en mi pensamiento: El fundamento y motivo de mi vida.

Palabras del Señor como: “Mi paz les dejo, mi paz les doy, no se las doy como el mundo la da…” surgieron en mi corazón para recordarme que mi seguridad y mi confianza ya deben estar en lo que de mi Dios he aprendido, porque eso sí es verdadero y va a prevalecer hasta la consumación de los tiempos.

Los bienes materiales tienen su cumplimiento y sí pueden brindar comodidades y alegrías, pero el único que puede darnos la plenitud para la que fuimos creados es nuestro Dios a través de Jesús, nuestro Salvador y Señor.

¿Se trata de riquezas? El oro y la plata le pertenecen a Él. Su sabiduría es más valiosa que las piedras preciosas. ¿Se trata de ganar el mundo? Resulta que el mundo y sus habitantes ¡también son de su propiedad! Y nos recuerda que ¿De qué servirá al hombre ganar el mundo si perdiere su alma?

Y a este punto deberíamos respondernos: ¿Prefiero la alegría de lo material que es un sueño vano y pasajero o la verdadera riqueza que Dios nos ofrece y que permanecerá por toda la eternidad?

Palabras de Jesús:

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” y otra más: “Quien tiene al hijo, tiene la vida, quien no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”

¡Feliz y Bendecida Semana tengan Tod@s! MHE

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