“65 Y 33”

#GOLDENMONDAY_MHE on #RainyThursday
“65 Y 33”
por: J Danilo Ovando R
 
Desde ayer se difundió la triste noticia de un auto con dos pasajeros que cayó en un “socavón” que es posible se haya provocado por la intensa lluvia que hemos tenido en esta temporada.
El Paso Express recién inaugurado con bombos y platillos, como solución vial para el área de Cuernavaca, se constituyó en un enorme ataúd que devoró literalmente la vida de un padre con su hijo cuando se dirigían muy temprano a su trabajo.
65 y 33 eran las edades de ambas víctimas que trabajaban para la misma empresa empacadora. Opiniones hay muchas, videos y comentarios saturaron los medios y las redes donde se encuentran sentencias, consignas y excusas al por mayor.
Pero, además de la tragedia y enviar por este medio nuestra solidaridad y rogar al Señor por la familia en duelo, y nuestros votos porque se esclarezca este muy lamentable suceso y se asignen las responsabilidades correspondientes a quienes las tengan, ¿De qué manera estamos relacionados con todo esto?
Bueno, para empezar, a mi me “brincó” el asunto cuando escuché la edad de las personas fallecidas: 65 y 33, y supe que Dios quería mostrarme algo.
65 porque es la edad que tengo y pensé que el 33 podría referirse a la edad que mi hijo menor tendrá el próximo año.
Me puedo identificar plenamente con la relación que padre e hijo pudieron haber tenido y sobre todo al colaborar en la misma empresa, con la muy buena relación que tengo con mi hijo con el que comparto muchas horas de comunión familiar y en el servicio que juntos hacemos para la obra de Dios. Pero eso sólo es una aproximación. Luego, surgió en la ecuación la edad a la que Jesucristo dió su vida por nosotros en la cruz del Calvario y que era precisamente de 33 años y que supe con certeza que a eso se refería el Señor.
Así que 65 y 33 pudiera entenderse como el llamado que nos hace el Señor para que sea la edad que tengamos, revisemos nuestra relación con él. Quizás sea de 18 y 33, o de 43 y 33, o hasta de 80 y 33. Lo importante es saber que hay una relación que debemos atender sea cual sea la proporción de nuestra edad con la de Jesús cuando sufrió la cruz para rescatar nuestra vida y darnos oportunidad de la vida eterna. Así que hoy Dios nos invita a través de esta reflexión, a que revisemos el sustento de nuestra vida y de nuestra relación con Él, porque si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican. Según parece, se habían detectado algunas anomalías en esa zona del paso Express que parecen no haber sido atendidas en su debida oportunidad dando por resultado esta terrible tragedia.
 
Querid@ Amig@, es seguro que no deseamos que en nuestra vida se abra de repente y sin aviso alguno un hoyo negro que devore nuestra vida y la de nuestros seres queridos por no haber puesto a Cristo como el fundamento de nuestra vida. Recordemos que sólo en Jesucristo hay salvación.
Jesús mismo declaró estas palabras:
“A cualquiera que me oye estas palabras, y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Cayó la lluvia, vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y azotaron aquella casa, pero ésta no se vino abajo, porque estaba fundada sobre la roca. Por otro lado, a cualquiera que me oye estas palabras y no las pone en práctica, lo compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena. Cayó la lluvia, vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y azotaron aquella casa, y ésta se vino abajo, y su ruina fue estrepitosa.”
Evangelio S. San Mateo Capítulo 7, versos 24 al 27 RVC
¡¡Bendecida Semana tengan tod@s!! MHE

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