¡¿QUÉ ERA PARA HOY?!

¡¿QUÉ ERA PARA HOY?!

#GOLDENMONDAY_MHE

Por. J.Danilo Ovando R.

¿Cuántas veces nos ha sucedido que una fecha importante se nos escapa y por un descuido dejamos de atender lo que teníamos que hacer, entregar, pedir, recoger, etc…?

A un año de mi inscripción en el IMSS, resulta que me han entregado conforme al tratamiento indicado por mi médico (que en este caso es médica pero no sur) los medicamentos seleccionados por ella para el tratamiento de mis requerimientos clínicos. Pero la última vez que la ví, optó por no verme en los siguientes tres meses y me dió una receta para entrega de medicamentos en tres fechas diferentes. La primera, por ser la fecha de mi última cita, recogí las medicinas al salir de la Unidad de Medicina Familiar que me corresponde, y que dicho sea de paso, no tengo ningún familiar ahí. Transcurrió el mes que duran las dosis recibidas y para la siguiente entrega quedó estipulado en la receta tripartita la fecha de un día anterior al fin del mes pasado, pero como lo de tomar medicinas e ir a recogerlas no se me da todavía, la semana pasada estuvo el Espíritu de Dios recordándome que tenía que asomarme a la receta para verificar la fecha de la segunda entrega pero no hice caso, y anoche que finalmente decidí atender el asunto, me percaté que el período de gracia que otorga el Instituto para desmemoriados y displicentes de 5 días hábiles para poder recoger las medicinas luego de la fecha señalada se había vencido el viernes pasado. Así que como decía mi mamá “con mi cara de tenate”, me presenté hoy por la mañana tempranito a la ventanilla de entrega de medicamentos para ver si de pura casualidad alguien igual de distraído que yo hubiera omitido registrar la cancelación de la receta y así poder recibirlas, pero resulta que no, cuando el empleado del mostrador escaneó el código de barras de la receta la lectura fue “Receta Cancelada” o algo semejante, así que con la misma cara dí las gracias por sus amables instrucciones de apersonarme con mi médico que recuerden es médica para indagar si todavía podía recibirme hoy, o tendría que pasar al servicio de la “unifila”, que es la cola de los que no tienen cita previa con alguno de los médicos de la institución y que son canalizados aleatoriamente con uno u otra doctores, para en mi caso, validar una nueva receta para recibir mi provisión para el mes en curso.

 

Corrí con suerte aunque yo sé que los cristianos no corremos con suerte sino que gozamos de la benevolencia de nuestro Dios, y la recepcionista de mi médica sí quiso que me atendiera y con gusto esperé la siguiente hora y media disfrutando de la comodidad de los asientos disponibles frente al consultorio número 23. Les digo, la benevolencia del Señor que me dió un asiento y no tuve que estar “de infantería” la hora y media. Por fin fue anunciado mi nombre, y esa es la indicación para que el impaciente pase al cubículo del médico, en este caso …ya saben. Entré, me pidieron que tomara asiento, lo hice; luego, me pidieron que me sentara en la mesa de exploración del consultorio y me checaron la presión 140 / 70, luego escucharon mi corazón, no en consejería sino con un estetoscopio, y luego revisaron la parte baja de mis piernas, cerca de los tobillos y me dieron leves apretoncitos para ver si retengo agua o no. Por fin me regresaron al asiento de los pacientes y con severa indiferencia mi médica me indicó que no podía rehacer la receta porque “el sistema” no se lo permitía, que había sido mi falta no haber ido en la fecha indicada y que tendría que esperarme hasta la siguiente fecha que es casi a fin de este mes, para poder recibir los medicamentos que debería estar tomando ininterrumpidamente desde la primer entrega. Así que aún con la misma cara, devolví mi persona a mi auto y regresé a mi casa con las correspondientes “cajas destempladas”, como también decía mi mamá. Como podrán ver, a este tipo de situaciones nos tenemos que enfrentar cuando no hacemos caso de aquello que tenemos que hacer. Lo mío sólo representa que ahora tendré que conseguir los medicamentos en farmacias particulares hasta que llegue la última fecha de mis entregas y créanme, tendré el cuidado necesario para que esto no me vuelva a ocurrir. Pero hay otras cosas, las que tienen que ver con lo eterno, que aunque son relativamente fáciles de resolver si uno obedece a Dios, conllevan terribles consecuencias para quienes no están dispuestos a hacerlo. Jesucristo anuncia en el último capítulo del Libro del Apocalipsis que viene pronto y que con él viene su galardón para recompensar a cada quien según haya sido su obra en esta tierra, y sin considerar el griego del manuscrito original, Pronto significa Pronto!!! Así que mi querid@ amig@ que consideraste todo este relato, por cierto muchas gracias, te animo a que te pongas a cuentas con Dios ¡YA! Recuerda nuestra opinión (la tuya, la mía o ambas) es irrelevante, la que cuenta y tiene repercusión hasta la eternidad, es la de Dios, y él mismo nos instruye para que nos arrepintamos de nuestra manera de vivir y le entreguemos nuestra vida recibiendo por la fe a Jesucristo en nuestro corazón para poder vivir esta vida en sus propios términos, así que procuremos atender el llamado que el Espíritu de Dios nos está haciendo para que no se nos pase la fecha, y tengamos que decir como muchos otros dirán: ¡¡Ah híjole… ¿Qué era para Hoy?
Porque entonces ya será muy tarde, y no habrá otra oportunidad para hacerlo. ¡Feliz y Bendecida Semana tengan Tod@s! MHE

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