“La Luz del Mundo”

#GOLDENMONDAY_MHE

“La Luz del Mundo”
Por: J. Danilo Ovando R.

Con todo esto que nos ha pasado en especial en la Ciudad de México, quedó en el ambiente algo que en una conferencia que escuché el día de ayer, se definió como “Desconfiguración del Alma”, concepto que describe en términos actuales el daño que quedó en muchos corazones por causa de lo acontecido. Y en lo personal coincido con esa descripción porque a través del ámbito informático que cada vez es mayor alrededor de nuestra vida, los términos computacionales y de comunicación electrónica son cada vez más elocuentes aunque no seamos expertos en la materia.

Con esto en mente, y plenamente convencido como Su expositor, de que el único que puede reconfigurar nuestra vida es Dios por la obra en nosotros de su Espíritu Santo, les comparto una reflexión que uno de los tantos testimonios del sismo y sus consecuencias me inspiró.

Salió publicada en diferentes medios impresos, la fotografía “selfie” que un hombre que fue sepultado entre escombros del edificio colapsado en la Av. Alvaro Obregón #286 de la Colonia Roma de esta Capital, se tomó cuando supo que sería rescatado de su sepultura, con el ánimo de contar con una evidencia y recuerdo de lo vivido. Martín Méndez de 54 años de edad, cerrajero de oficio permaneció 17 horas atrapado bajo escombros y fue rescatado por un hombre de nombre José, que Dios lo bendiga siempre. Se menciona en algunos medios que la luz de su celular coadyuvó en su localización y posteriormente su rescate. Pero en todo momento da gracias a Dios por haberles dado, a él y a las personas que a su vez fueron rescatadas del mismo sitio, la oportunidad de la vida, que él mismo señala “fue por algo”.

El rescate y el testimonio de Martín se encuentra en múltiples publicaciones tanto impresas como electrónicas. Al momento de caer el techo del cuarto piso en donde él se encontraba, Martín estaba en el suelo, caído porque al tratar de salir tropezó y dos personas cayeron sobre su pierna izquierda fracturándola, dice que si hubiera estado de pie, hubiera muerto en el instante.

La pregunta es ¿Qué haríamos en una situación tan grave como esta? Martín traía su celular, pero también traía en su interior la seguridad de que Dios existe. Jesús declaró: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
El terrible lapso que vivió Martín bajo escombros, como hemos referido en alguna otra ocasión, es representativo de la condición del ser humano que vive sin Dios, sin esperanza, deambulando entre rutinas útiles e inútiles, experiencias dignas e indignas, día tras día, mes tras mes, año tras año, siempre en la misma oscuridad con alguno que otro destello de luz en su vida. Dios no envió a Jesús para alumbrar por un instante, como lo hacen las luces de bengala en nuestros festejos, Jesús vino a esta tierra para marcar la absoluta diferencia entre la luz y las tinieblas, entre la esclavitud y la gloriosa libertad que hay en Él. Así como Martín, Jesús estuvo atrapado pero no bajo escombros, sino en una tumba que no pudo retenerlo. A Martín lo rescató un hombre de nombre José, decidido a sacarlo a pesar de las instrrucciones recibidas de sus superiores de abandonar el intento, Jesús fue rescatado no sólo de la tumba, sino de la muerte misma por el Espíritu del Dios vivo y verdadero, que vivificó su cuerpo inerte, muerto bajo la terrible losa del pecado que fue sobre él en la cruz del calvario. La palabra lo dice así: “El justo por los injustos.” Jesús murió un viernes y fue sepultado, y el domingo por la mañana se levantó de entre los muertos, y cuando dos mujeres se acercaron al sepulcro encontraron que la tumba estaba vacía. Jesús, la luz del mundo demostró que en él reside la luz de la vida.

Querid@s Amig@s, este mundo también tiene fecha de caducidad, y solo Jesús nos asegura la vida eterna. Tomemos el episodio de la vida de Martín como una referencia de lo que el Señor puede hacer por cada un@ de nosotros si decidimos entregarle nuestra vida. Ya no andemos en tinieblas, ya no sigamos atrapados entre escombros de maldad, vicio, pecado o indiferencia hacia Dios, seamos verdaderamente libres conociendo el camino, la verdad y la vida, para que si algo terrible ocurre, no dependamos del celular o del heroísmo de un rescatista, tomemos de una vez esa selfie, sabiendo que Jesús vino a rescatarnos al dar su vida en la cruz por cada un@ de nosotros, y de aquí en adelante vivamos por él y para él y aseguremos nuestra vida con Él por la eternidad. ¡¡Feliz y bendecida Semana tengan Tod@s!!

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