SER O NO SER UN “LTH”

SER O NO SER UN “LTH”

Por. J. Danilo Ovando R.

A poco menos de una semana de cumplir 66 años de edad, deseo reconocer públicamente que he sido sin proponérmelo, un auténtico LTH. ¿Y porqué LTH?, porque aunque conozco algunas otras marcas de baterías para auto desde hace muchos años, la que me viene a la mente en este momento es aquella que en algún tiempo, no sé ahora, se asociaba con otra marca que era BOWERS, así el binomio se me quedó grabado desde que mi papá tenía problemas con las baterías de sus autos. Dicho en plural no porque tuviera muchos, sino porque con todos y cada uno de los que tuvo, el problema se presentaba como una constante porque todos eran autos usados, y eventualmente, la vida útil de las baterías no puede acompañar a los autos hasta que lleguen a ser modelos considerados “clásicos”.

¿De qué estoy hablando? De que ¡¡¡ HE SIDO TODO UN ACUMULADOR !!! Y por esta condición podría echar a andar varios vehículos a la vez, y hoy en día hasta celulares!!

¿Qué es un ACUMULADOR en términos actuales?

Independientemente de su primer acepción respecto de un automóvil, o de cualquier otro relacionado con la acumulación de energía, en términos actuales relativos al orden psicológico, se llama Acumulador, (a), a la persona que se rodea de objetos muchas veces inútiles, pero que no desecha por tener algún valor estimativo, o por considerar que se le puede dar un “segundo aire” a través de un ligero mantenimiento y volverlos a usar. Pensamientos como “Todavía está bueno”, o “me puede llegar a servir más adelante” son argumentos que se dan por buenos para no desechar lo que se conserva.

Buscando un poco de información al respecto, me encontré en internet que a esta actitud o patología dirían algunos, (sin que tenga que ver con Donald y menos con algún presidente) se llama desde 1975 Síndrome de Diógenes, en referencia a un  hombre del año 413 a.c., que vivió rodeado de perros y en un barril.

Ahora, yo no vivo en un barril ni tengo perros, pero como decía Venancio: …de que acumulo, acumulo!

Al pensar en esto, me doy cuenta de que ciertos rubros los he clasificado con el nombre de “Colecciones”, dado que tengo de relojes (la mayoría viejitos o que ya no sirven), otros muy sencillos que me han obsequiado en algún cumpleaños, pero nada espectacular desde el punto de vista de precio o moda, sino valiosos por lo que me recuerdan. Unos eran de mi papá, otro era de mi abuelo, otro más “de viaje” perteneció a mi abuela, otros que me regaló mi hija, algunos más que hemos comprado para celebrar algún aniversario, otros me los dieron amigos al saber que me gustaba conservarlos, etc…

Tengo otra de máquinas de escribir, y todo empezó con una máquina vieja que vendía una secretaria de la empresa en la que yo trabajaba, y que cuando la ví me encantó, no la secretaria, sino la máquina…, porque para este entonces ya había yo descubierto mi afición por la escritura y la redacción, y necesitaba una que no fuera la maquinita escolar que habíamos comprado para los trabajos de mis hijos. Luego, cuando falleció mi papá, quise conservar su máquina de escribir. Él era abogado y todo su trabajo giraba en torno de las demandas que elaboraba, su humor negro y su máquina Olympia, y así una tras otra se juntó “mi colección”.

Tengo colección de Cámaras de Fotografía, desde la primer cámara que tuve, una Agfa 1, que usaba rollo VP 120 y que es la cámara más simple que pueda existir luego de las cámaras de cajón. Esa me llegó de tercera mano, un vecino nos la regaló cuando yo tenía unos 10 o 12 años, y al único de la familia que le interesó fue a mí porque mi papá tenían una Kodak cuadradita con visor en la cara superior con la que por cierto, sacó varias fotos que en su momento fueron premiadas en certámenes muy modestos promovidos por la casa fotográfica a la que él llevaba sus rollos a revelar (Nótese que no estamos hablando de terapia…) pero que hablaban de la creatividad y buen gusto de mi papá como fotógrafo aficionado. De ahí para adelante.

Tengo colección de Radios.

El primero, un PHILCO con mueble de madera y bulbos, que compró mi papá cuando fue juez en un poblado del Estado de Veracruz con banda corta que siempre me gustó mucho usar para intentar captar algo más que ruidos y zumbidos que yo decía que eran motores de avión y cuando mi papá lo jubiló por haberse comprado una “moderna consola estéreo”, yo me apunté para recibirlo en mi habitación y ponerlo a funcionar. Desde ahí cada radio y equipo modular que ha llegado a mis manos sigue en ellas…

Tengo colección de Plumas, no para penacho sino para escribir.

Ya dije que me gusta mucho escribir, y durante mucho tiempo lo hice con pluma, tanto “atómica” o bolígrafo como se llamó luego, como “fuente”. Quizás la más significativa de ellas, es una que me regaló mi hija Sandy cuando regresó de Alemania donde vivió por cuestión de trabajo poco más de un año, otra que me compré en la ciudad de Florencia como recuerdo y otra que perteneció a mi suegro, que aunque fracturada del “barril”, he conservado con mucho gusto, y de ahí muchas otras.

Tengo colección de Discos LP, como un metro lineal de los que sobrevivieron a una quema… bueno, no fue quema, fue una sesión de trituración por golpes de martillo que hice cuando me di cuenta de que la música de Los Beatles era como un talismán para mí, y me funcionaba como debía funcionar mi relación con Dios, que en ese punto no existía. Creo que mi percepción actual de las cosas no me hubiera llevado a ese extremo, sin embargo para ese momento fue lo que consideré apropiado dada lainformación que había recibido al respecto y que no tuve reparo de atender, pero conservé aquella música que sólo me gustaba y que no me representaba ninguna “dependencia”. De ahí el metro de L.P.’s

Tengo colección de cassettes, sí de esos que ya no hay donde reproducir ni escuchar… Cientos de ellos conteniendo tanto música de los años 60’s y 70’s, como de predicaciones y enseñanzas, propias y de muchos otros siervos y siervas de Dios que en algún punto han sido muy significativos y de mucha importancia para mi vida. No sé si llegue a mil, pero he de andar cerca.

Y con estas, otras colecciones más que resultaría reiterativo mencionar.

Pienso que hasta aquí no sueno tan grave, ¿O sí? Pero lo que de verdad ha paralizado mi vida, son los miles de papeles que he guardado por contener apuntes propios, o por contener información que ahora son recuerdos de mi paso por los diferentes ministerios que me fueron asignados en mi servicio a la congregación en la que recibí el llamado de Dios, y que son testigos mudos de mi labor ministerial que a la fecha a nadie más que a mí le importan, y por alguna ahora sí situación patológica no he querido desechar.

Sé que en definitiva de nada de eso depende mi vida, ni mi permanencia en el trabajo que realizo, ni siquiera mantenerme actualizado para mi servicio a Dios, pero hasta este punto que escribo esta auto Denuncia reconozco que no he querido escuchar o seguir el consejo que por años me ha dado mi Teresa: Tira todo eso, no sirve para nada!!!  Ella es mucho más objetiva, y por eso dicho sea de paso, pienso que a México le convendría tener una Presidenta, porque a veces los varones no somos tan directos ni decisivos como deberíamos de ser. Pero eso es otro asunto.

Quizás en algún rincón de mi mente guardé la esperanza de ser como el Sr. Bello, no por guapo, sino refiriéndome a aquél del que hay un museo en el centro de la ciudad de Puebla y que lleva su nombre, y que es un museo que presenta una colección de más de tres mil piezas que acopió el Sr. José Luis Bello y González y luego su hijo José Mariano entre 1822 y 1938. Concentra obras pictóricas, porcelanas, artesanía, arte plumaria, ebanistería, piezas de marfil, de cristal y metal de nuestro continente, de Europa y Asia.

O de la Casa sobre la Roca en Spring Ring Wisconsin, que ofrece la exposición de miles de artículos que adquirió durante su vida de todo el mundo su constructor Alex Jordan que van desde Joyas y Coronas Reales hasta turbinas de barco, pasando por una enorme colección de instrumentos musicales automatizados neumáticamente que para el momento de su inauguración en 1945 eran verdaderamente notables.

Pero como ni soy Bello ni Jordan, aunque mis nombres combinados lo pudieran sugerir, (JORge DANilo), creo que voy a celebrar mi cumpleaños haciendo mi menaje más ligero renunciando a continuar entre aquellos que siguen en las filas de los LTH, Bowers, o América y que viven abrumados y encerrados por tanta cosa inútil e inservible o como mi caso, tanto papel que no puede y nunca podrá retener ni por un segundo mi existencia.

Recuerdo una tercia de escrituras al respecto:

También les dijo: «Manténganse atentos y cuídense de toda avaricia, porque la vida del hombre no depende de los muchos bienes que posea.» Lucas 12. 15 RVC.

Así que, amados hermanos míos, manténganse firmes y constantes, y siempre creciendo en la obra del Señor, seguros de que el trabajo de ustedes en el Señor no carece de sentido.  1 Corintios 15. 58. RVC.

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado ya; pero una cosa sí hago: me olvido ciertamente de lo que ha quedado atrás, y me extiendo hacia lo que está adelante; ¡prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús! Así que, todos los que somos perfectos, sintamos esto mismo; y si ustedes sienten otra cosa, también esto se lo revelará Dios.  Filipenses 3. 13 al 15 RVC.

¿Y tú, querid@ Lector(a), viajas ligero o también tienes tus colecciones?

3 thoughts on “SER O NO SER UN “LTH”

  • A que mi cuate LTH ,aunque no queramos ,Dios nos ha permitido acumular una serie de vivencias que Cómo hoy nos hacen la vida más grata !!! Ka pasé de maravilla riéndome contigo ,con David y el Mota.
    Acumulemos cariño y alegría mientras Dios quiera !

  • Hola Dad!!! Qué padre razonamiento te quiero y este cambio aunque quiza sea difícil y de no saber como empezar te va a traer un ánimo diferente y vas a poder ser ejemplo para “otros” (léase yo) para hacer lo mismo… jejeje te quiero Papi. Y by the way, FELIZ CUMPLE. Te quiero mucho mucho mucho.

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