“MÁS RÁPIDO QUE APRISA”

#GOLDENMONDAY escrito en #GOLDENTUESDAY

“MÁS RÁPIDO QUE APRISA”

#MÁSRÁPIDOQUEAPRISA

Por. J Danilo Ovando R

El fin de semana pasado, al considerar unos párrafos de la Biblia en la carta del Apóstol Pablo a los creyentes de la Ciudad de Roma, encontré estas muy desafiantes declaraciones:

Capítulo 5 párrafos 1 a 5

Así, pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien tenemos también, por la fe, acceso a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en los sufrimientos, porque sabemos que los sufrimientos producen resistencia, la resistencia produce un carácter aprobado, y el carácter aprobado produce esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

¡Wow! Tener paz con Dios. Eso es magnífico si consideramos que Dios es dueño y Señor de todo. -Lo creamos o no- ¡Saber que el creador no tiene pleito o bronca como dicen algunos con nosotros! Esas son palabras mayores. Basta ver como pega un huracán o azota un terremoto o un viento recio tira un árbol de tu casa (ya me pasó), para no querer ningún problema con aquél que le da al viento su dirección y su fuerza, y que le ha señalado límites al mar y por quien siguen surgiendo galaxias y estrellas porque nunca dijo que cesara de suceder.

Y bueno podríamos seguirnos, pero luego me encontré que por la fe en Cristo tenemos acceso a la gracia, que es el enorme favor que no ganamos por mérito propio y que Dios ha determinado entregarnos para disfrutar de nuestra vida en esta tierra, y por ella aún podemos regocijarnos en los sufrimientos… Y bueno, ¡esto es el colmo! ¿Cómo cree Dios que podríamos regocijarnos, esto es disfrutar, celebrar, alegrarse por aquello que nos produce sufrimiento? Y es que habitualmente cuando hay algo que nos produce sufrimiento lo que hacemos es todo lo contrario: Entristecernos y llenarnos de pena, que dicho sea de paso, son los sentimientos opuestos al regocijo y en cuanto al lenguaje son antónimos.

Así que estuve meditando en lo anterior y lo plantee con un@s querid@s amig@s, a quienes propuse vivir en esos términos y que no haya nada que nos robe la alegría de sabernos en paz con nuestro creador y en caso de alguna calamidad o dificultad, poder conservar una actitud apacible y optimista.

Lo curioso es que #MÁSRÁPIDOQUEAPRISA tuve que enfrentar una situación que de ninguna manera se puede catalogar como algo que celebrar o disfrutar. Este lunes o sea ayer, al que yo llamo #GOLDENMONDAY para hacer desaparecer de nuestra vida el famoso y del todo gringo “monday blue”, resulta que después de las 8 de la noche comenzó a llover como si las nubes nos odiaran y comenzaron a lanzar piedras de hielo del tamaño de unas cuicas pero con una consistencia y fuerza que parecían balines. Por un momento pensé que los domos de una de las recámaras se iban a estrellar y que toda la tormenta se iba a meter a los cuartos, estaba en eso, grabando el escándalo cuando me grita mi esposa Dany Dany, ven!!! Y al llegar con ella, resulta que del mueble de nuestro baño estaba saliendo a borbotones el agua de la lluvia y granizos que parecía hielera preparada para un partido de futbol.  Los granizos brincaban hacia el piso del baño y el agua con pequeñas hojitas de árbol cercenadas por la lluvia a los arbolitos de mi azotea, brincaban alegres con ellos y toda esa fuente buscó salida y se metió a la recámara, a mi oficina y bajó por la escalera hacia la sala en donde se estancó por existir un pequeño desnivel hacia abajo en esa parte. En ese momento al ver como era escupido el hielo, le dije consternado a mi esposa: “¡No sé qué hacer…!” Y fue cuando recordé lo que había estado comentando con ese muy querido grupo de amig@s: … ¡me regocijaré en las dificultades! De inmediato recuperé la compostura, recordé que nuestra pequeña aspiradora recibe también líquidos y la comenzamos a usar para absorver la laguna de la recámara, mientras yo bajé a barrer hacia la calle el río de la impiedad, digo, el río que bajaba por la escalera hacia la estancia  y momentos después mi hija quien estaba de visita con sus dos pequeñas muñecas, me pasó un “jalador” y eso me permitió desalojar ese pasillo más rápido para tratar de evitar que la sala siguiera acumulando el agua. Poco después llamamos a mi hijo menor que vive muy cerca, y él nos auxilió y ayudó con la aspirada y la barrida del agua, también se subió a la azotea para certificar que la entrada de la bajada pluvial estuviera libre para desalojar el hielo acumulado que consideramos en su momento se convertiría en agua lodosa, cosa que ahora que escribo ya sucedió y gracias a Dios no causó ningún problema.

Lo importante es que en mi experiencia personal y es lo que deseo compartir contigo, que lees este relato, (por cierto gracias) que aunque parecía una locura el planteamiento de Dios, resultó del todo cierto, porque pudimos ver una vez más como familia, que a pesar de lo sucedido pudimos conservar nuestro optimismo y sentido del humor. La talacha para limpiar todavía sigue el día de hoy, y ya escuché que esta semana va a seguir lloviendo, pero además de pedirle al Señor que nos ayude, sé que pase lo que pase podemos confiar en Él y en su palabra, aunque tengamos que ponerla en acción #MÁSRAPIDOQUEAPRISA.

Que tengan tod@s una excelente aunque lluviosa semana.

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