LA MEJOR ENSEÑANZA

LA MEJOR ENSEÑANZA

Por: J Danilo Ovando R

Si hay algo que aprender de todo lo que se ha publicado sobre el COVID-19, es esto: ASÍ ES EL PECADO.

No se trata de quitar importancia a las indicaciones de todas las campañas oficiales y particulares sobre la mejor manera de tratar de mitigar la propagación de este mal en esta muy peligrosa etapa, pero toda vez que como gente pensante hemos dado atención a cada una de las recomendaciones, advertencias y estrategias para la casi imposible contención del virus, es necesario aprovechar los gráficos tan elocuentes sobre la transmisión directa del virus, para ilustrar la manera como el pecado se establece en nosotros sin que nos demos cuenta de ello. 

Las personas que portan el virus no lo saben, y no son personas malas, simplemente desconocen el mortífero potencial del llamado COVID-19.

Los que son portadores del pecado, tampoco son personas malas, pero también desconocen el potencial de muerte del que son portadores.

Sin darte cuenta, el virus ya está en ti. Y lo mismo, sin que te des cuenta, el pecado también. Para prevenir el contagio, las personas se lavan  las manos, limpian sus zapatos, lavan sus ropas, sanitizan todas sus compras para no introducir peligro en su hogar, pero quienes ya portan el pecado no saben que lo tienen y menos saben cómo limpiarse de él y contaminan a sus seres más queridos sin el ánimo de hacerlo, simplemente porque no son conscientes del mal que hay en ellos. 

¿Si tú supieras que eres portador del COVID-19, estarías tan tranquilo sabiendo que puedes provocar la muerte de tus seres queridos por tu sola presencia? Y como padre, heredarías a tus generaciones un problema espiritual con el Dios vivo? Yo pienso que no, y creo que harías todo lo que estuviera en tu mano para impedir que tus hijos y nietos cargaran una maldición así sobre su vida. 

Ahora, ¿la ignorancia sobre la forma de transmisión del COVID-19 protege a tus seres queridos? Definitivamente No, y tampoco la ignorancia sobre el pecado protege a tus generaciones de sus consecuencias. Nadie está tan enterado sobre el tema de la pandemia por gusto, todos hemos sido obligados por las circunstancias a enterarnos y actuar en consecuencia. Pero con el pecado es algo parecido. A nadie le gusta hablar de ello, es demasiado incómodo y el tema se evita, se evade, se reprime pensando que si no se menciona desaparece y sus consecuencias también. Si así fuera, podríamos olvidarnos del coronavirus y reanudar nuestra vida como si nada, al fin que al ignorar el tema solito se resuelve, solito se extingue. Pero de ninguna manera esto sucede así, y quienes lo pretendan ignorar estarán muy probablemente, en las listas de las víctimas de esta pandemia. 

¿Quién nos puede librar del contagio? ¿El gobierno? No, ¿Las instituciones de salud? Tampoco, ellos trabajan con casos ya declarados, ¿Los compadres o los amigos? Tampoco. Somos nosotros los que podemos evitarnos el contagio hasta cierto punto, guardando las medidas de prevención como la famosa Susana.

Así pues, ¿quién puede librarnos del contagio del pecado? La respuesta es la misma, nosotros. Sólo nosotros, cada uno en lo personal, podemos mantenernos lejos del pecado por decisión propia, sin embargo, sólo ha existido una persona que habiendo sido tentada en todo tipo de maldad y pecado, pudo mantenerse libre de su contaminación: Jesucristo. Y es por eso que sólo con su ayuda podemos mantenernos libres de la contaminación de nuestra alma por el pecado.

Pecar es robar, pecar es mentir, pecar es matar, pecar es desobedecer, ofender, pecar es fornicar en cualquiera de sus modalidades: adulterio, sexo entre solteros, sean jóvenes o viejos, las preferencias sexuales antinaturales, la pornografía; pecar son las adicciones, sean al alcohol o cualquier tipo de substancias enervantes, pecar es engañar, pecar es usar una posición de autoridad para beneficio propio, pecar es dar falso testimonio, pecar es deshonrar a los padres, pecar es no educar a los hijos en el temor de Dios, pecar es no respetar la vida en el vientre, pecar es hablar groseramente y hablar perversidades, pecar es abusar de la confianza de tus amigos o patrones. Etc. etc.

Antes, los adultos “malportados” que deseaban ver espectáculos de cabaret, tenían que acudir a esos lugares, ahora basta que enciendas tu televisor y el cabaret ya está en tu sala, a la vista de tus hijos e hijas. Pecar es hablar groserías, y perversidades, y en tu propia sala la mayoría de los programas de televisión enseñan a tus hijos a hablar con maldiciones, leperadas, vulgaridades y bajezas como nunca se había visto. 

Si leer esto te ha incomodado, ¡felicidades!, tienes remedio, pero si piensas que estás bien viviendo como vives y haciendo lo que haces al fin que todos lo hacen, déjame decirte que ya “ni con respirador” te libras, tu destino puede ser la eternidad sin Dios aunque no lo creas. 

No soy yo quien te dice esto, lo dice Dios en su palabra, yo tan sólo te animo a reflexionar y aprender lo que el coronavirus nos puede dejar como una enseñanza magistral, y no seguir abonando a una eternidad sin Dios, sino retomar su enseñanza y zafarnos de una vez por todas del yugo de esclavitud del pecado. 

La pandemia eventualmente habrá de terminar, tal vez se lleve el resto del año o más, pero llegará el momento en que se declare su final; el pecado sólo termina en la vida de quienes deciden echarlo fuera, y para hacerlo sólo Jesucristo nos puede ayudar.

El evangelio de San Juan en el capítulo 15 párrafos del 1 al 4 refiere las palabra de Jesús y nos enseña lo siguiente:

»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Ustedes ya están limpios, por la palabra que les he hablado.Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Así como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí.”

Permanezcamos pues en El Señor y dejemos que su palabra limpie nuestra vida.

Nota:

Si deseas mayor información sobre cómo relacionarte con Dios de manera personal, estamos a tus órdenes.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *